Los Pixies suenan en la última escena de la película el Club de la Lucha, precisamnete "Where Is My Mind?" cuando todo salta por los aires. Esa escena apocalíptica me resulta inexplicablemente reconfortante. Es justo cuando Jack (Edward Norton) le dice a Marla (Helena Bonham Carter),"siento que me hayas conocido en un periodo un poco extraño de mi vida".

David Fincher hace una brutal disección del hombre moderno. Estamos completamente subyugados por un sistema que aceptamos narcotizados por la televisión ,la imagen y los anhelos de consumo. Somos ratones haciendo girar la ruleta de nustra jaula de oro, pensamos que avanzamos pero no hacemos más que alimentar la noria de nuestra insignificancia. Hemos desnaturalizado al ser humano, le hemos extirpado de cuajo sus instintos y nos alimentamos a base de sucedaneos de realidad enlatada.

Como dice Tyler Durden (Brad Pitt) justo antes de uno de los combates: "La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados".