Blog, te he tenido abandonado como el perro del anuncio "el nunca lo haría". Pero vuelvo para que me perdones. Se suele decir que la ausencia de noticias es en sí mala noticia. En mi caso, puede ser que la desidia me haya vuelto a ganar el pulso, pero que demonios, ¿cuantas veces se puede volver a empezar de nuevo? Las que a uno le den la santa gana.


La vida sigue más o menos igual, se podría decir, aunque siempre cambia alguna cosa, algún matiz que transforma tu presente aunque sea de una forma cuasi-imperceptible. Y ya conoceis esa máxima que asegura que el aleteo de una mariposa puede desencadenar un huracán en las antipodas de tu cabeza. Y a ese cambio me encomiendo, siendo consciente de que las cosas suceden cuando menos uno se las espera.

De alguna manera siempre que he cogido un autobus para viajar a algún sitio he tenido la sensación de perder el tiempo deseando llegar a mi destino, como si el hecho de respirar y contemplar el paisaje y observar a los pasajeros no formara parte de lo emocionante del trayecto. En la vida hay días grises...lo jodido es ser capaz de disfrutar de los latidos de la vida, de esa belleza jodida que se encuentra en cada rincón esperando...Pero tenemos la cabeza llena de impactos de metralla en forma de spots, canones y modelos a seguir que no nos damos cuenta de quienes somos y de lo poco que importan la mayor parte de las cosas que anhelamos. Vivimos en un escenario lleno de falsas postales maravillosas. Os propongo envalar ese Port-Aventura vital. Dejarlo en blanco como las casas de
Campo Baeza y descubrir que es nuestro espíritu el que está vacío y alimentarlo. Habeis intentado alguna vez mirar una pared en blanco durante 1 hora seguida. A que jode. Pero te da que pensar. Sin embargo que rápido pasa una hora delante del televisor.

¡Basta de filosofía de barra de bar! En el estudio hay una nueva secretaria, N. (como tu, rica). Tiene 19 años y es un bellezón. Y que carajo, por mucho que lo gratificante de la vida sea la experiencia ética, más verdadera que la estética, a mi me alegra verle cada mañana y conocerle un poco más. Y descubrir que tenía una deuda pendiente con el sexo opuesto/apuesto. Cosas mías. Cuanto menos creo comprenderlas más me parece que lo hago.

¡Toma Podas!